PRINCESAS DE DIOS

La Obra Maestra de Dios

PRINCESAS DE DIOS
DESDE MI ESCRITORIO
PROMESAS DE DIOS PARA TI
LEELO, DISFRUTALO Y VIVEL
CORONITAS DEL SABER
MOMENTOS DE HUMOR
RADIO CELESTIAL KENTUCKY
CENTRO DE ADORACION PRINC
ME PUEDES CONTACTAR
ENLACES
EL ARTE DE LA AMISTAD

PARA QUE TE EDIFIQUES, PALABRA DE DIOS PARA TI

LEELO, DISFRUTALO Y VIVELO

 
 
 Disfrute la vida diaria"

Por Joyce Meyer

 

 

 

Todos nos hemos sentido decepcionados en algún momento, de hecho, sería raro que pasemos una semana sin experimentar algún tipo de desánimo. Son muchos los cristianos van por la vida devastados. Eso sucede porque no han aprendido a lidiar con el problema.


 La voluntad de Dios no es que uno viva el día de hoy ni cualquier otro día, desalentado, devastado u oprimido. Tan pronto como uno se sienta desalentado debe resistir al diablo y poner su esperanza y confianza en Jesús, uno puede vivir en su paz y su gozo.

 

Parte del ministerio de Jesús en la tierra era ir bajo la unción del Espíritu Santo, liberando a los oprimidos por el diablo. Este mismo poder esta disponible para nosotros hoy día. A través de Jesús, podemos batallar contra los intentos del enemigo de abrumarnos. Si no lo reprendemos, él tratará de destruirnos.

Cuando el enemigo nos ataca, debemos mantenernos espiritualmente sintonizados de tal manera que podamos discernir lo que está tratando de hacer y echarlo atrás. Con el poder que Jesús nos dejó disponible, no le queda otro remedio más que salir corriendo. Deuteronomio 30:19 nos enseña que tenemos una alternativa:”A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”,
El gozo y la felicidad nacen de adentro.

Cada día podemos escoger entre estar llenos de miseria o tener el gozo del Señor. Podernos ya sea escoger si vamos a escuchar al diablo y permitirle que nos haga sentir miserables, o si lo vamos a resistir para vivir en la plenitud de vida que Dios ha provisto para nosotros.

 

Necesitamos tomar el Reino de Dios —la riqueza, paz y gozo que se mencionan en Romanos 14:17—Tan pronto se sienta desanimado, detenga al diablo. Debemos pelear la. “buena batalla de la fe” (1 Tim 6:12) en nuestra lucha diaria contra el enemigo, así como en nuestra mente v corazón.

He aprendido seis estrategias que necesitamos usar para derrotar a Satanás:

1.- “Piense con empuje y dinamismo. No se siente a esperar a que sus problemas desaparezcan. Planifique y haga una estrategia, como si se prepararse para una batalla, sobre cómo derrotar al enemigo.

2.- Ore fervientemente. Hebreos 4:16 nos instruye a acercarnos al trono de Dios confiada y audazmente. ¡Eso quiere decir agresivamente! No sea tímido con Dios. Confíe y dígale lo que necesita.

3.- Hable sin temor. I Pedro 4:11 nos dice. “si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da”. Como hijos de Dios, debemos tener una voz espiritual contra las fuerzas del mal.

4.- Dé en abundancia. La manera en que damos es la manera en que recibimos (lea Lc. 6:38).Ninguna ofrenda es muy pequeña ni muy grande. Dé como Dios da.

5.- Trabaje atentamente. Todo lo que nuestras manos toquen, debe ser con esfuerzo y empeño (vea Ec 9:10). No afronte las tareas con temor y deseos de escapar, Deje que el Espíritu termine la labor.

6.- Ame incondicionalmente. Como hijos de Dios, debemos amar a los demás como Dios nos ama, y eso significa de una forma sacrificada.
Usted puede aprender a defenderse contra la desilusión al enfocarse en Dios, meditando en sus promesas, confesando su Palabra, a sí como presentando su situación ante El. No importa lo que haya perdido o lo mal que se sienta, usted tiene la capacidad de dirigir sus pensamientos hacia lo positivo o lo negativo.

Haga un inventario de lo que ha dejado, no de lo que ha perdido. Esto hace que mantenga su mente en el presente, donde Dios está. Recuerde. Jesús se llamó a si mismo el “Yo Soy “, no el “Yo era” ni el “Yo seré”.

El está aquí para usted. ¡Hoy es el día en que usted puede tener gozo.

 

  

 

 

 

Tienes todo lo que necesitas

Por Joyce Meyer

Así como la semilla en la tierra necesita agua y luz para crecer, así mismo como creyentes, necesitamos el agua de la Palabra de Dios.

 

¿Está malgastando todo su tiempo y energía tratando de recibir algo de Dios? ¿Está buscando paz, alegría o sabiduría? ¡Pues tengo buenas noticias para usted! Usted y yo no tenemos que esforzarnos o fatigarnos para recibir algo de Dios. En vez de eso, tenemos que aprender a cómo cooperar con Él y dejar que lo que Él deposite en nuestro espíritu llegue a ser real en nuestras vidas.

La verdad es que, todo lo que necesitamos para desarrollar el carácter de Cristo ya es nuestro. Está en nuestro espíritu en forma de una semilla. 1Juan 3:9 dice que como creyentes... La naturaleza de Dios habita en [nosotros] [Su principio de vida, el esperma divino, permanece permanentemente dentro de [nosotros]; y [nosotros] no podemos practicar el pecar porque [nosotros somos] nacidos de (engendrados por) Dios. Mientras más entendamos que Dios ha depositado todo lo que necesitamos dentro de nosotros, menos tendremos que esforzarnos y fatigarnos para tratar de recibir algo de Él. En vez de eso, podemos comenzar simplemente a creer en Él para desarrollar y soltar en nosotros aquello que necesitemos.

Fertilizados con la naturaleza de Dios

Cuando usted y yo aceptamos a Cristo en nuestras vidas, nos fertilizamos o embarazamos con la naturaleza de Dios—llevamos la semilla de la “semejanza a Cristo” en nuestro espíritu. Piense en esto. Dios es nuestro Padre espiritual. Él ha plantado la semilla de Su naturaleza, o ADN en nosotros. Todo lo que necesitamos para ser más como Cristo está en nosotros. Efesios 1:3 nos dice que El …nos ha bendecido con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo (NASB). A través del tiempo, mientras aprendemos a rendirnos a Él y a recibir Su gracia para las situaciones que enfrentamos, nosotros “crecemos” y comenzamos a vernos y a actuar como Él.

Somos nuevas criaturas en Cristo en el momento que nacemos de nuevo(1). Sin embargo, no comenzamos a caminar, hablar y actuar como Él de manera inmediata. Este es un proceso que dura tiempo. Por ejemplo, mi esposo Dave y yo tenemos una hija que se parece físicamente mucho a mí pero que actúa muy parecido a su padre. Ella tiene nuestra apariencia y nuestra naturaleza porque ella es nuestra hija. Ahora, cuando ella nació, no podíamos decir a quién se parecía. Pero al pasar el tiempo, mientras ella crecía, nuestro ADN empezó claramente a mostrarse en su apariencia y su personalidad.

Si usted y yo queremos ver que el fruto de la naturaleza de Dios su vuelva una realidad en nuestras vidas, entonces necesitamos alimentar la semilla divina que El ha plantado en nosotros. Así como la semilla en la tierra necesita agua y luz del sol para poder crecer, así mismo como creyentes, necesitamos con regularidad el agua de la Palabra de Dios y la “luz solar” de Su presencia para madurar en Cristo.

Creer es ver

En el mundo, las personas no creen tener algo hasta que no lo ven. La ley de la fe, es lo opuesto. Dios dice que nosotros tenemos que creer primero y después tendremos ¿Cómo podemos fortalecer nuestra fe para poder ver el fruto del carácter de Dios en nuestras vidas? Yo creo que mientras usted y yo ponemos nuestra mente en acuerdo con la Palabra de Dios, entonces vamos a vernos y actuar como nuestro Padre celestial.

Colosenses 3:1,2 dice que ya que hemos sido resucitados con Cristo, nosotros debemos...enfocarnos y buscar los [ricos, tesoros eternales] que están allá donde Cristo está... y colocar [nuestras] mentes y mantenerlas fijas en lo que está arriba (cosas mucho más grandes), y no en las cosas de aquí en la tierra. ¿Cómo podemos fijar nuestra mente en las cosas que son verdaderas? Yo creo que lo podemos hacer si memorismos, meditamos, y al confesar lo que la Biblia dice. En vez de pensar y decir palabras negativas que traen desánimo, desesperación y derrota, deberíamos pensar y decir cosas positivas como, “El poder de Dios está en mí. Soy pacífico y paciente. Mayor es El que en está en mí que el que está en el mundo. ¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!”

Cuando yo comencé a caminar con Dios, luché mucho para obtener muchas cosas de Él. Luché por obtener paz y alegría porque esas eran cosas que nunca había tenido en mi vida. También batallé por obtener fe, paciencia, bondad, benignidad, etc. Finalmente me cansé de batallar y pensé que si cada bendición espiritual, que esta en lugares celestiales era mía, entonces, yo las tendría. Entonces empecé a leer, escribir y a confesar la Palabra de Dios regularmente. Eventualmente, Su verdad se movió de mi cabeza a mi corazón y se transformó en la revelación que abrió mis ojos y transformó mi vida. Por primera vez, comencé a experimentar verdaderamente las bendiciones que estaban disponibles para mí en Cristo.

Ya sea que se trate de caminar en la realidad del amor que Dios tiene por usted, y sabiendo que lo puede hacer todo por medio de Cristo, o cualquier otra forma de bendición que Dios tenga para usted, cuando usted riegue lo que está en su espíritu con la Palabra, esto crecerá y las raíces se establecerán profundamente en su alma. El fruto del Espíritu—amor, gozo, paz, paciencia, templanza, etc. —está en usted. Tomará tiempo para que crezca y sea visible en su vida.

Así que siga regando la semilla de Dios con la Palabra. Continúe avanzando por el proceso de crecimiento, cediéndose a Dios mientras Él trata con usted y rehusarse a rendirse. No piense ni diga que usted necesita cosas como amor y paciencia. En vez de esto, diga, “yo tengo amor y paciencia. Ambos están en mí y yo voy a cooperar con el Espíritu Santo y voy a creer en la Palabra hasta que sean una realidad en mi vida.” Mientras las raíces de Su verdad lleguen más profundamente a su alma, el fruto de Su naturaleza crecerá y será más y más evidente que todos lo vean.

(1) Vea: 2 Corintios 5:17